Las primeras manifestaciones literarias que se conocen de una lengua romance peninsular son las jarchas, siendo también la más antigua nuestra lírica de la Europa occidental, anteriores incluso a las composiciones provenzales francesas.

Las jarchas eran unas estrofas breves ("jarcha" significa estribillo) que cantaban los mozárabes y que algunos poetas cultos, árabes y hebreos, pusieron al final de unas composiciones llamadas moaxajas. Se conservan unas cincuenta jarchas, la mayoría de ellas correspondientes a la primera mitad del siglo XI, aunque también las hay de los siglos XII, XIII y XIV.

1.-A diferencia del resto de la composición -en árabe o hebreo- estaban escritas en mozárabe, pero conservando la grafía árabe.

2.-Fueron, probablemente, tomadas de la tradición oral.

3.-Son canciones de mujer enamorada, muy sencillas y emotivas.

Anotamos a continuación varias jarchas en su versión moderna:

 

I

Madre, mi amigo

se va y no tornará más.

Dime, qué haré, madre:

¿no me dejará (siquiera) un besito?

 

II

Decid vosotras, oh hermanillas,

¿cómo apagar mi tristeza?

Sin el amado no viviré

y volaré a buscarlo.

 

III

¡Merced, amigo mío!

No me dejarás sola.

Hermoso, besa mi boquita;

ya sé que no te irás.

 

IV

¡Tanto amar, tanto amar,

amado, tanto amar!

Enfermaron mis ojos refulgentes,

duelen con mucho mal.